¿Qué tanto te quejas?

¿Qué tanto te quejas?

¿Cuándo fue la ultima vez que te quejaste? ¿Cuántas veces al día te quejas?

Es normal sentir la necesidad de quejarnos, incluso en ocasiones puede ser un acto liberador.

La acumulación de tareas, las exigencias laborales, dificultades en la relación de pareja, en fin, todos tenemos algunas quejas que deseamos dejar salir.

Sin embargo, hay personas que están constantemente quejándose, no hay nada en su vida que no requiera una queja. Se quejan de si tienen o no tienen trabajo, del jefe, de si tienen o no pareja, del calor, del frío, del estrés, de aburrimiento, etcétera.

¿Quejarse?

La real academia española RAE define quejar como: Manifestar disconformidad con algo o alguien o expresar con la voz el dolor o pena que se siente.

Es posible que hayamos aprendido este tipo de comportamiento desde muy pequeños, seguro que recuerdas al primo, prima o [email protected] que todos llamaban “quejetas”.

Estos comportamientos se vuelven repetitivos y terminan instalándose en nuestra vida sin darnos cuenta y afectando de sobre manera nuestras relaciones y estilo de vida.

En este punto quiero aclarar, al mencionar la queja a la que hago referencia en este artículo es el tipo de queja no practica, la queja superficial que no nos permite avanzar. Diferente del tipo de queja o reclamo necesario para hacer valer nuestra opinión o nuestros derechos.

¿Estas [email protected] en la queja?

Anteriormente había mencionado que en ocasiones la queja nos sirve de válvula liberadora, un método de descarga de las tensiones del momento.

Sin embargo, de esta descarga a instalarnos en la queja hay una línea muy delgada.

Las personas que viven en la queja invierten su tiempo en quejarse por cualquier cosa de manera recurrente y solo pueden ver los aspectos negativos.

Esta actitud lleva a vivir en una posición de falso confort puesto que al quejarnos constantemente las demás personas centran la atención en cómo ayudarnos, liberándonos de responsabilidades.

Despues de un tiempo, perdemos credibilidad y las quejas se hacen más recurrentes.

La queja es tambien una muestra de resistencia al cambio, es más fácil quejarse que actuar. En la actualidad los cambios son cada vez más frecuentes y es necesario ser más flexibles.

Te puede interesar: Cómo afrontar los cambios.

¿Qué consecuencias trae instalarse en la queja?

Vivir en la queja trae consecuencias negativas tanto para la propia persona como para las personas alrededor.

Algunas de esas consecuencias son:

  • Aislamiento: la queja se convierte en negativismo y nadie desea esta actitud cerca. Además, es frecuente que la persona “quejosa” tenga una actitud demandante de atención y exigencia para solucionar sus problemas.
  • Negativismo: encuentran una visión negativa del mundo y del entorno, fijándose en lo negativo y dejando de lado lo positivo.
  • Malgasto de tiempo y energía: centran su energía en buscar a cada situación el lado negativo para justificar la queja, olvidando las situaciones positivas y agradables.
  • Dependencia: la persona se apoya en los demás para que resuelvan sus problemas o le planteen posibles soluciones.
  • Disminución de capacidad resolutiva: puesto que se centra en el problema, pero no en la búsqueda de soluciones.
  • Desmotivación: ligado al negativismo y al malgasto de energía, la motivación no es fácil de encontrar en el ambiente negativo.
  • Cansancio emocional y físico: mostrarse afligido por cada situación, buscando el consuelo y … genera cansancio.
  • No aceptación: no aceptar las situaciones adversas de la vida lleva al bloqueo y este no permite avanzar en la resolución de la situación.

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¡Deja la queja y actúa!

De nada vale quejarnos si no actuamos hacia el cambio que deseamos, si no buscamos alternativas de solución.

Blancpain y Pelgrims desde el 2014 tienen un proyecto y cada febrero inician una campaña para quejarnos menos.

Puedes encontrar más información o suscribirte al reto de menos quejas en este enlace (en inglés).

Quejarse es genial. Todos necesitamos desahogarnos de vez en cuando. Pero muchos de nosotros también nos excedemos algunas veces. En este mes, puedes ver la vida desde un lado más positivo, y aprender sobre ti mismo, una queja a la vez.”  Menciona Blancpain en la página del reto.

Dejar de quejarnos puede ser una tarea utópica, lo importante es estar conscientes de dejar las quejas superficiales, excesivas y redirigir la energía a otros aspectos que nos lleven a cambios positivos y constructivos.

6 pasos para dejar atrás la queja
1. Pasa a la acción: únete al reto de quejarte menos, cuenta tus quejas diarias y limita tu negatividad. Muéstrate más positivo y muévete hacia el cambio. Tambien puedes empezar por reflexionar sobre estas preguntas:

¿Para qué me sirve quejarme?

¿Qué puedo hacer para cambiar aquello de lo que me quejo?

¿En qué medida quejarme me impide valorar el momento presente?

2. Piensa positivo: elige vivir con alegría, observa tus quejas y decide qué puedes hacer tú para mejorar.

3. Relativiza: cada vez que estés quejándote completa la frase con un “pero no tanto”, por ejemplo; “nunca tiene un detalle cariñoso… pero no tanto” “este ejercicio es muy aburrido… pero no tanto” la idea es restarle importancia a la queja constante y negativa.

4. Cuestiona: ¿estas tergiversando la realidad para no responsabilizarte de ti mismo y/o de la situación? En ocasiones la queja es el escudo para no enfrentar lo que tememos.

5. Identifica tus emociones: reconoce las emociones con preguntas como las siguientes: ¿Qué tipo de emoción tienes cuando entras en la queja? ¿Quejarte te trae paz o te genera estrés? Te lleva a reconocer la importancia que le estas dando a la queja y como afecta tus emociones.

6. Hazte responsable: conviene ser valiente y asumir la responsabilidad de aquello que podemos cambiar y aceptar lo que no podemos cambiar.

6 pasos para dejar atrás la queja

Siempre quedará el derecho a la queja, por supuesto, pero también la responsabilidad de elegir sabiamente en qué se invierte la energía. Si debes protestar, protesta. Pero si no es una protesta y sólo te estás quejando, piénsatelo dos veces, e invierte esas energías en algo que de verdad te merezca la pena, y porte al cambio.

Paola Pico

 

 

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