¡El poder de la esperanza!

Actualmente las noticias no parecen alentadoras para la salud física ni mental, en estos tiempos del coronavirus o COVID-19. Sin embargo, el poder de la esperanza es una herramienta potente de cual disponemos todos.

Si continúas leyendo este articulo podrás encontrar los beneficios de la esperanza y algunos consejos para potenciarla.

¿Qué es la esperanza?

La palabra esperanza tiene sus raíces en el latín “sperare” y el diccionario de la lengua española tiene la siguiente definición: “1. f. Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.”

La esperanza en dictionary  es un estado de fe y ánimo optimista. Está basado en la expectativa de resultados favorables relacionados con eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto.

En otras palabras, podemos decir que la esperanza es un estado de ánimo en el cual se presenta la posibilidad de lograr o alcanzar algo anhelado.

Tambien la esperanza representa la fortaleza para poder continuar adelante cuando todo parece que está perdido. Asimismo, la esperanza brinda consuelo en momentos complejos o difíciles.

En definitiva, la esperanza es una fuerza que inspira a seguir, que nos lleva a ser perseverantes. Retomando su significado, la esperanza nos ayuda a mantener la convicción que es posible alcanzar lo “imposible”.

La esperanza es una conducta aprendida, así que en cualquier momento de nuestra vida podemos aprender a tener esperanza.

Un cuento de Jorge Bucay visualiza la fuerza de la esperanza: Las ranas

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.

Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.

Una de ellas dijo en voz alta: – “No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”.

Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, más persistente o quizás más testaruda se dijo: – “¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mí último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora”.

Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas.

Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla.

Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

La teoría de la esperanza de Charles Richard Snyder

Uno de los investigadores más conocidos de la psicología positiva es C.R Snyder. Este psicólogo estudió cómo la esperanza y el perdón pueden afectar aspectos de la vida como la salud, el trabajo, la educación y la felicidad personal.

Encontró 3 componentes principales en la esperanza:

  1. Metas: La esperanza se cimenta de las metas que cada uno considere más importantes. Aquellas metas que mayor ilusión nos hacen son las que con mayor empeño se perseguirán. Es importante que nuestras metas sean claras, específicas y realistas.
  2. Agencia: Es la creencia que se tiene un rol activo en el logro de las metas y que se puede influir positivamente o negativamente según la elección en la vida propia. Es la responsabilidad que asumimos en la acción para lograr lo que deseamos.
  3. Caminos: Es la habilidad de ser recursivos a la hora de generar senderos para obtener la meta, teniendo presente que sea cual sea el sendero siempre habrá obstáculos que se deberán superar.

Snyder describe la esperanza como el deseo y la determinación de alcanzar los objetivos a través de recursos.

Snyder argumenta que los individuos que son capaces de realizar estos tres componentes y desarrollar una creencia en su capacidad son personas de esperanza. Ellos pueden establecer objetivos claros, imaginar múltiples vías factibles hacia esos objetivos, y perseverar, aun cuando haya obstáculos en su camino.

Seis beneficios de la esperanza

– Bienestar emocional y felicidad: La esperanza está estrechamente relacionada con el bienestar emocional y la felicidad. Martin Seligman, psicólogo estadounidense del ámbito de la psicología positiva propone que la felicidad está ligada a tres tipos de emociones:

Las relativas al pasado como: satisfacción, complacencia, realización personal, orgullo y serenidad. Las relativas al presente como alegría, éxtasis, tranquilidad, entusiasmo, euforia, placer y fluidez.  Y las relativas al futuro como esperanza, fe, confianza y seguridad.

Según Seligman la esperanza es un recurso que facilita encarar las situaciones por venir y las consecuencias de la resolución de crisis con expectativas positivas, de superación, crecimiento y maduración personal, factores claves para el bienestar emocional.

Otros beneficios de la esperanza son:

– Salud física: Altos niveles de esperanza están asociados con un mayor compromiso con la salud física, la práctica de ejercicio y el autocuidado. Asimismo, trae un afecto positivo y esto a su vez lleva a mayor satisfacción con la vida.

– Tolerancia al dolor: A mayor índice de esperanza hay mejor recuperación y mayor capacidad para tolerar el dolor.

– Afrontamiento del estrés: Las personas con mayores niveles de esperanza son más efectivas en hallar soluciones alternativas a sus problemáticas. Las personas con esperanza logran enfrentar con mayor facilidad los obstáculos, mientras que las personas con menor esperanza tienden a evadir los obstáculos o perpetuar situaciones.

– Salud mental: Investigadores han encontrado que a mayor nivel de esperanza hay menores índices de depresión.

– Mejores relaciones interpersonales: Las personas con altos niveles de esperanza son proclives a involucrarse en las metas de los demás y son vistas como personas empáticas, colaboradoras y positivas.

¿Cómo identificar la esperanza?

Una persona con esperanza:

– Espera cosas buenas del futuro, con lo que la atención está puesta en ver oportunidades.

– Aprovecha las circunstancias e interviene en las ocasiones que le brinda su entorno.

– Busca en qué medida lo que le ocurre depende de ella, es decir, sabe que su éxito y fracaso dependen de ella.

– Confía en su capacidad, sus recursos y su talento.

– Tiene un estilo resolutivo para afrontar los problemas. Existen personas que esperan que las cosas ocurran y otros que intervienen para que sucedan, y estos últimos son los con mayor nivel de esperanza.

Escala de esperanza de Snyder

¿Estás interesada en conocer tu nivel de esperanza? Te dejo la escala que el psicólogo Richard Snyder ideo para medir la esperanza.

Aquí la puedes descargar: ESCALA ESPERANZA DE SNYDER

10 tips para desarrollar la esperanza

La esperanza se puede desarrollar, solo hace falta seguir unos sencillos consejos:

  1. Decide tu propio significado de esperanza. Define qué significa para ti tener esperanza y ponlo por escrito.
  2. Pide ayuda. Rodéate de personas que te den apoyo. Solicita opiniones y ten en cuenta otras formas de pensar – al ser distintas a la nuestra puede darnos ideas que jamás hubiéramos pensado.
  3. Elabora planes. ¿Cómo te gustaría que fuera tu vida? Visualiza qué ves, dónde te ves y qué necesitas para llegar allí. Recuerda que siempre hay algo más que se puede hacer.
  4. Entrena tu creatividad. Busca nuevas maneras de analizar los problemas, existen más alternativas. ¡Pon en práctica tu creatividad!
  5. Analiza qué parte de la vida es controlable y cuál no. Reflexiona cuáles cosas de tu vida puedes controlar y cuáles se salen de tu control. Así podrás centrarte en lo que depende de ti.
  6. Fortalece tu autoestima. La esperanza se sustenta en los recursos y la experiencia que tenemos. Por ello fortalecer tu autoestima es parte fundamental para tener esperanza.
  7. Involúcrate en acciones desinteresadas. Busca participar en algún voluntariado y actúa de apoyo para otros. Cuando trabajas tu altruismo, tu visión cambia. Te sientes mejor contigo mismo y eso mejora tu nivel de bienestar y compromiso.
  8. Practica hábitos de vida saludables. Estos te ayudaran a tener un buen estado de ánimo. Por ejemplo: Tenga buena higiene de sueño, come de forma sana, practica ejercicio, presta atención a tu salud física y emocional, etc.
  9. Actitud positiva: Una actitud positiva aumenta los niveles de esperanza.
  10. Cambia: La capacidad de aprendizaje es disponible toda la vida. Recuerda que tú puedes intervenir en tu destino.

La Psicóloga Barbara Fredrickson, autora del libro Vida Positiva nos invita a responder las siguientes preguntas:

¿Cuándo me he sentido optimista, esperanzada de que las cosas saldrán bien?

¿En qué ocasión he temido lo peor, pero he logrado creer que las cosas cambiarían para bien y así fueron?

¿Cuándo he recurrido a mi inventiva para dar pasos que me acercaran a un futuro mejor?

Diversos estudios psicológicos afirman que la fortaleza personal, la autoeficacia y el optimismo son importantísimos para vivir de forma resiliente – y tener esperanza es determinante.

desarrollar la esperanza

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Paola Pico

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2 comentarios sobre “¡El poder de la esperanza!

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